El aikido llegó a España en los años sesenta. Un trabajo académico sitúa su primera enseñanza en Santander en 1963, y la página dedicada al delegado del Aikikai en España fecha el inicio del Aikikai español en 1967. Para elegir dojo hoy, lo más útil es mirar el tipo de enseñanza, el linaje reconocible, la seguridad del entrenamiento y el trato a los principiantes, más que la marca o el estilo.
Si todavía no sabes en qué consiste el arte, puedes empezar por qué es el aikido y la ficha de aikido.
Cómo llegó el aikido a España
Los datos disponibles proceden de fuentes de distinto tipo y no cuentan la misma historia, así que conviene presentarlos juntos:
- 1963, Santander: según la tesis doctoral de Encarna Planells (Universitat de Barcelona, 2009), el aikido se enseñó por primera vez en España en Santander, cuando Manuel Palacio hizo venir de Bruselas a los instructores belgas Marcel Boffin y Julien Naessens. La tesis sostiene que Mallorca llegó poco después, y desmiente la creencia de que fuera la primera.
- 1967, Madrid: el japonés Yasunari Kitaura (1937-2023) se instaló en Madrid con una beca de estudios de historia del arte e introdujo el aikido en España, según la página en su memoria. Fue delegado del Aikikai en España y fundó la Asociación Cultural Aikikai de España.
- 1968: la Federación Española de Judo incorporó el aikido, junto con el kárate, según la misma tesis.
El mismo trabajo señala que el aikido llegó a estar prohibido por el régimen durante un tiempo, sin que se detallen aquí fechas ni alcance, así que debe leerse como dato de contexto.
Hoy conviven asociaciones de distintas corrientes (Aikikai, Yoshinkan, Ki Society, Shodokan y otras). Si quieres saber en qué se diferencian, lee estilos y organizaciones del aikido.
Criterios para elegir dojo
No hay un único dojo bueno. Estos criterios sirven para comparar:
- Profesor y formación: pregunta con quién se formó, cuántos años lleva enseñando y a qué asociación pertenece. Un linaje claro ayuda, pero no sustituye a una buena enseñanza.
- Reconocimiento de grados: averigua qué organización expide los grados y si los reconoce una federación. Los grados no son intercambiables entre organizaciones.
- Enfoque: ¿se enfatiza la forma, la fluidez, el ki, las armas, la aplicación marcial? Decide qué te interesa.
- Seguridad: observa si se enseñan las caídas con calma (ukemi), si se respetan los límites de las articulaciones y si el nivel del compañero se tiene en cuenta.
- Trato a principiantes: las clases de iniciación y la atención al recién llegado son una buena señal.
- Ambiente y etiqueta: el saludo, el orden y el respeto al compañero forman parte del arte. Mira el glosario: dojo y sensei.
- Condiciones prácticas: horarios, ubicación, precios, seguro y tatami.
Señales de alerta
Desconfía si ves alguno de estos signos:
- Promesas de que se aprende a «defenderse de cualquiera» en pocas semanas.
- Presión para comprar grados, seminarios o equipamiento.
- Técnica sin ajustarse al compañero, con lesiones habituales.
- Críticas agresivas a otras artes o escuelas.
- Ausencia de información sobre el profesor o su linaje.
Para saber qué se puede esperar de la autodefensa en España, lee los límites legales y cómo elegir escuela.
Haz una clase de prueba
La forma más fiable de decidir es probar. En la clase de prueba fíjate en:
- Si entiendes las instrucciones y el profesor te corrige con claridad.
- Si el calentamiento es adecuado.
- Si los alumnos avanzados cuidan a los novatos.
- Si te apetece volver.
Si ya practicas otras artes, comenta tu experiencia. Puede que te interese comparar con el jiu-jitsu tradicional o con el tai-jitsu.
Qué llevar y qué esperar
Basta con ropa cómoda, normalmente un pantalón largo y camiseta, y un poco de paciencia. Muchos dojos prestan un keikogi para las primeras clases. El hakama se reserva en muchos sitios para grados altos. Los primeros meses se dedican a caer, a desplazarse y a entender la distancia, por eso el progreso parece lento al principio.
Preguntas que conviene hacer al profesor
- ¿Cuántos años lleva enseñando y con quién se formó?
- ¿A qué asociación o federación pertenece el club y cómo se reconocen los grados?
- ¿Cómo es una clase de iniciación y cuántos alumnos suele haber?
- ¿Hay seguro deportivo o de responsabilidad civil?
- ¿Se realizan seminarios o exámenes y cuánto cuestan?
Un profesor que responde con claridad y sin prisa suele ser buena señal. Si evita las preguntas o se molesta por ellas, conviene seguir buscando.
Un último consejo: constancia antes que perfección
Un buen dojo es aquel al que puedes ir con regularidad. Valora la distancia, los horarios y el coste real, y recuerda que los primeros meses son de adaptación: es normal sentirse torpe con las caídas y con los nombres japoneses. Dale a la práctica un tiempo razonable antes de decidir si el club o el estilo encajan contigo, y no dudes en probar más de un sitio si tu ciudad lo permite.
Preguntas frecuentes
¿Hay una federación oficial de aikido en España?
Existen varias asociaciones y federaciones que agrupan clubes de corrientes distintas. Consulta con cada club a cuál pertenece y qué reconocimiento tienen sus grados.
¿Es mejor un dojo grande o uno pequeño?
Depende. Uno grande ofrece más compañeros y horarios; uno pequeño, más atención personal. Lo importante es la calidad de la enseñanza.
¿Puedo empezar a cualquier edad?
Sí, con las adaptaciones oportunas. La práctica se ajusta al nivel físico de cada persona, aunque si tienes problemas articulares conviene avisar al profesor.
¿Cuánto tarda en notarse el progreso?
Varía mucho. Las caídas y los desplazamientos suelen mejorar en pocos meses, mientras que la eficacia de las técnicas necesita años de práctica.