La raíz: el jūjutsu clásico
En la base está el jūjutsu clásico (koryū): el conjunto de escuelas de combate sin armas del Japón feudal, pensadas para el guerrero que ha perdido o no puede usar su arma. De ese tronco salen, por caminos distintos, casi todo lo que hoy llamamos jiu-jitsu.
Rama judo → jiu-jitsu brasileño
De ese jūjutsu, Jigorō Kanō destila a finales del siglo XIX el judo, que sistematiza el desequilibrio (kuzushi), las proyecciones y el trabajo de suelo. Décadas después, a través de Mitsuyo Maeda y la familia Gracie en Brasil, nace el Jiu Jitsu Brasileño (BJJ), con su foco en la guardia y el suelo. El judo es un nodo histórico de paso —clave para entender el árbol— pero no es una sección del sitio: aquí el eje es el jiu-jitsu, no el judo deportivo.
Rama del jūjutsu japonés moderno
La misma raíz continúa, ya en el siglo XX, como Jiu Jitsu Japonés con su programa de grados kyu y dan: es el eje del contenido del sitio y donde vive la mayoría de las fichas de técnica. De su vertiente aplicada a la defensa real surge el Goshin Jutsu («técnica de autoprotección»).
El tronco aiki: Daitō-ryū
En paralelo corre el tronco aiki, encabezado por el Daitō-ryū Aikijūjutsu que difundió Takeda Sōkaku. De su enseñanza derivan el aikido de Morihei Ueshiba (nodo histórico, no sección), el Hakkō-ryū de Okuyama Ryūho y, en su órbita, el Tai Jitsu. También se relaciona con el origen del hapkido coreano, aunque es una atribución discutida.
Ramas de síntesis
Fuera de las dos familias anteriores, el árbol tiene ramas de síntesis que recombinan varias raíces. La más conocida es el Danzan-ryū de Henry Okazaki en Hawái, que mezcla jūjutsu clásico, judo e influencias locales.